En las altiplanicies del norte argentino, las comunidades de criadores de llamas viven a altitudes que la mayoría de los visitantes nunca alcanzan. Los animales que crían llevan fibra en una gama de colores naturales — blanco, marrón, negro y todos los grises del medio — colores que ningún tinte puede replicar completamente porque no fueron hechos por química sino por vida. ANDINA trabaja exclusivamente con esta fibra sin teñir, en cada tono que el animal produce naturalmente.
La suavidad de la fibra de llama no es accidental. Es el resultado de un diámetro de fibra fino y una estructura superficial natural que descansa suave sobre la piel. Combinado con su bajo peso y su alta relación calor-peso, produce una manta que se siente casi sin peso y al mismo tiempo ofrece aislación real. No absorbe la humedad fácilmente, lo que significa que mantiene su forma y acabado con el uso regular sin cuidados especiales.
Ceniza es el tono gris más claro del rango ANDINA — un gris pálido y frío con la calidez sutil que la fibra sin teñir siempre lleva. Es el color de ciertas llamas grises cuyo vellón se lee casi plateado bajo la luz abierta del altiplano. En un ambiente, Ceniza es uno de los tonos más versátiles disponibles: suficientemente frío para funcionar en interiores contemporáneos y minimalistas, y suficientemente cálido en textura para sentirse en casa en espacios naturales y orgánicos.
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