Un color. O más bien, una ausencia de color — el café es el tono natural de la lana en sí misma, sin modificaciones desde el momento en que dejó al animal. Sin tintes, sin pigmentos, sin ningún tipo de intervención sobre la fibra.
Esta alfombra lana sin teñir no le exige nada al ojo. Se instala en un ambiente sin anunciarse. Lo que se percibe con el tiempo es la textura: la ligera irregularidad del hilo hilado a mano, la forma en que la superficie oscila entre mate y cálido según cómo cae la luz.
El tejido plano de esta alfombra lana sin teñir se construye sin pelo, sin bucles — solo el entrelazado de urdimbre y trama, apretado a mano, fila a fila, en un telar de madera en el norte de Argentina. La variación tonal que aparece en la superficie no es un defecto. Es el registro del proceso — cada sección tejida por las mismas manos, en un momento distinto del día.
Una alfombra lisa es a menudo la más difícil de hacer bien. No hay patrón detrás del cual esconderse. La calidad del tejido es lo único que se muestra.
Disponible desde 90×150 cm hasta 275×365 cm. Tamaños personalizados disponibles a través de nuestra página de Alfombras a Medida. Consultas para profesionales bienvenidas a través de nuestro Programa para Profesionales.













