Rosa viejo y natural. Un rosado apagado y una crema cruda. El rosa viejo se logra con pigmentos naturales — un tono que se ubica entre el rosado y el terracota sin volverse ninguno de los dos. El natural es la lana sin tocar. Juntos producen una alfombra peinecillo pasillo lana con una paleta que se siente compuesta más que colorida.
El patrón peinecillo es uno de los más antiguos de la tradición textil andina. Filas de los dos tonos se alternan en un ritmo compacto y preciso a lo largo del ancho — la superficie resultante tiene una profundidad y densidad que las fotografías raramente transmiten. De cerca, el tejido se lee como geometría. Desde lejos, como textura.
Tres imágenes muestran la alfombra en uso — sobre piso de cemento junto a banco de madera, y en detalles de cerca que revelan los flecos y la uniformidad del patrón. El trabajo es visible en cada toma.
Esta alfombra peinecillo pasillo lana se adapta a interiores donde se necesita una nota de color suave sin un patrón fuerte — el rosa viejo está presente pero tranquilo, el natural lo ancla. Funciona en dormitorios, pasillos y cualquier espacio con paleta cálida y natural.
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